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LA IMPORTANCIA DE CREER LA VERDAD

¿Quién es el Dios del que habla la Biblia? ¿Qué piensa? ¿Qué dice? y ¿qué hace? Son preguntas que han intrigado a muchas personas en todo el mundo y en distintas épocas.

Pero, ¿por qué sucede esto si las respuestas están en su Palabra (la Biblia)? Hay algunas razones que responden a esta incógnita:

  1. No leemos la Biblia.

El ser humano no se interesa en buscar a Dios. El libro de Romanos dice: “Cómo está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios”. –Romanos 3:10-11 RVR 1960.

Por lo que la gente crea y cree un concepto de Dios erróneo, pues al no leer la Biblia, ¿cómo puede conocer lo que Dios dice acerca de él mismo?

El ser humano vive engañado por el “padre de la mentira” (Satanás). Noten este pasaje bíblico donde Jesús les contesta a los judíos que no creían en él: “Ustedes son de su padre, el diablo, cuyos deseos quieren cumplir.  Desde el principio este ha sido un asesino, y no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, expresa su propia naturaleza, porque es un mentiroso. ¡Es el padre de la mentira!”. – Juan 8:44 NVI.

Es común que nos dejemos guiar por lo que la mayoría de la gente, nuestros padres, o la cultura en la que nos desenvolvemos dice acerca de Dios; sin embargo, lo que algunas personas crean y afirmen no lo hace verdad.

Para explicarme mejor, pondré este sencillo ejemplo:

Supongamos que viviste en una aldea durante un tiempo, y después te mudaste y vendiste tu casa. Los nuevos dueños de la casa comienzan a convivir con tus ex vecinos. Un día, estos vecinos les cuentan a los nuevos una mentira, ellos les dicen que tú eras un completo desastre, que eras raro (a), que maltratabas a tus padres y que tenías dos esposas (os), por lo cual decidiste mudarte y olvidar todo. Yo te pregunto: ¿El que tus ex vecinos afirmen dichas cosas, las crean, y las cuenten, las hace verdaderas? ¡Por supuesto que no! Lo mismo pasa con Dios, la gente cree una mentira, y en vez de investigar la verdad con Dios mismo, prefiere que se la cuente el mundo.

Y te preguntarás: ¿Dónde lo busco? ¿Cuál es el camino? ¿Cuál es la verdad?

Pues hace poco más de 2000 años habitó en el mundo alguien que afirmó ser el camino, la verdad y la vida, Jesús:

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

– Juan 14:6 RVR1960

En el evangelio de Juan se narran las siguientes palabras de Jesús:

“Ustedes estudian con diligencia las Escrituras porque piensan que en ellas hallan la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio en mi favor! .

– Juan 5:39 NVI.

¿Quieres ser libre de las mentiras, del pecado y de la paga de este? Escucha esto:

Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

– Juan 8:36 RVR 1960.

Y quizá digas: Ok, seré libre. ¿Y ahora qué?

Pues tendrás una vida eterna. Una vida eterna que comienza en tu alma, corazón y mente. Una vida eterna a lado de tu Creador para conocerlo; para aprender cada día más de él, de su amor, de su conocimiento…; para adquirir sabiduría; para glorificarlo.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 

– Juan 3:16-17 RVR 1960

2. Leemos la Biblia “a medias”.

Muchas personas, incluyendo los cristianos, leen algunos pasajes de la Biblia solo unas cuantas veces al año. Con esto quiero decir que no nos comprometemos a leer la Biblia diariamente, aunque sea 20 min. al día, sino que solo la leemos de vez en cuando, quizá solo cuando tenemos algún problema, cuando asistimos a la Iglesia, por curiosidad, por obligación, por compromiso, etc. Y aun cuando lo hacemos, ¿realmente la estamos leyendo con fe? ¿realmente nos interesa aprender de nuestro Creador y comprometernos con Él?

Cuando se me ocurrió aprender a programar, descargué varios libros de Internet, me suscribí a algunas páginas electrónicas que hablaban de dicha materia, e instalé algunos lenguajes de programación en mi computadora. Exploré cada recurso, me inscribí a cursos, etc., sin embargo, durante casi cuatro años, jamás leí más de seis páginas de estos libros; nunca terminé el “programita” que comencé en uno de los lenguajes de programación que descargué; y me dieron de baja de los cursos porque entraba cuando se me daba la gana. Tiempo después, en una empresa me preguntaron en qué sabía programar y me pidieron que los apoyara, entonces, me di cuenta que no sabía “nada”, a pesar de que durante cuatro años tuve material valioso para hacerme una “experta”, no aprendí ni el 10% porque no era constante, no me comprometí realmente con ello, y según yo, sabía “más o menos bien”. En realidad no era necesario que le dedicara tantas horas al día para aprender, pero si hubiera dedicado 20 o 30 min. diarios a dicha materia, sería otra cosa.

A esto me refiero, cuando en verdad queremos aprender algo, tenemos que comprometernos con ello, pues de otra manera, seguiremos creyendo que sabemos lo suficiente, sólo porque tenemos libros que hablan de ello, vemos un tutorial, o nos inscribimos a un curso; cuando en realidad no sabemos “nada”.

Si para lograr algo en este mundo, debes esforzarte y dedicar gran parte de tu vida en lo que es pasajero; sería más sabio invertir tu tiempo en conocer el significado de tu existencia, y aventurarte en aquello que no se marchita, en lo que tiene un propósito y frutos eternos.

El cristianismosi es falso, carece de importancia, si es verdadero, es de infinita importancia. La única cosa que no puede ser es importante a medias. Creo en el cristianismo como creo que el sol amanece. No sólo porque lo veo, también porque por ello veo todo lo demás.

– C.S Lewis

Mi pueblo pereció porque le faltó sabiduría…

– Oseas 4:6 RVR1960

3. No escudriñamos la Palabra de Dios.

Leer la Biblia no basta, debemos estudiarla.

Similar al ejemplo anterior, cuando era niña quería instruirme en el idioma Inglés. Uno de mis tíos, tenía libros didácticos de este idioma, así que los tomé y los leía casi a diario. Gracias a Dios, siempre he sido curiosa y no me quedo satisfecha con lo que me dicen y/o enseñan otras personas, así que aún sin contar con servicio de Internet en ese entonces, me las arreglaba para conseguir cualquier recurso útil, entre ellos, un curso de este idioma integrado por cassettes VHS y más libros. Aprendí mucho, incluso sin un instructor.

Lo mismo pasa con la Biblia, debemos estudiarla para comprenderla, pues no es suficiente con leerla como si fuera una novela, porque no lo es.

La Biblia es un conjunto de 66 libros, dividida en Antiguo y Nuevo Testamento. La Biblia es la Palabra de Dios, por tanto, contiene sabiduría y verdad, por lo que es necesario leerla con detenimiento, poniendo mucha atención y estudiarla, porque cada libro tiene relación con los otros 59.

Al ser la Biblia, un libro difícil de leer, debemos pedir en oración a Dios revelación y entendimiento, que es lo que explicaré en el siguiente punto.

La Biblia (Palabra de Dios) contiene la respuesta a todo, y la revelación que Dios hizo de sí mismo y de Su creación.

4. No pedimos dirección.

Muchas personas leen la Biblia sin antes pedir en oración a Dios que les de entendimiento y sabiduría, y que su Espíritu Santo los guíe. De acuerdo a “nuestras capacidades”, hacemos un esfuerzo por entender la Palabra de Dios, y obvio debemos poner toda nuestra atención y razonar, pero el que nos dará un mejor entendimiento de acuerdo a su voluntad, es el autor de dicho libro (Dios mismo), por eso debemos pedirle revelación y dirección en el nombre de Jesús.

Para pedir dirección debemos orar, Pablo escribió a los Efesios:

no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,”  – Efesios 1:16-19

5. No tenemos fe.

Cuando decidimos leer algo, lo hacemos con un propósito; por ejemplo: si tengo tarea o un examen de “x” materia, para hacerla necesito leer mis apuntes, libros, fuentes bibliográficas externas, etc.; si quiero saber cómo preparar un guisado, tengo que leer la receta; si quiero hacerme una mascarilla para “piel grasa”, primero investigo cuáles se recomiendan, qué ingredientes lleva, cómo la preparo y cómo y cuánto tiempo me la coloco, y aún mejor, voy al dermatólogo…

La Biblia dice que la fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios (Romanos 10:17).

La fe la obtienes acudiendo a la Palabra de Dios. Pero no solo dejes el libro abierto y polveándose, ¡leela, estudiala, meditala, vívela!

La Biblia es como un manual de instrucciones para nuestras vidas, es la Palabra de Dios.

Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. 

– Hebreos 11:3 RVR1960

Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.                                                                    

– Romanos 1:17 RVR 1960

¿ESTOY SIENDO ENGAÑADO Y MANIPULADO?

Por Shanty Di Abr:

Este libro se lo dedicó C. S. Lewis (el escritor de las Crónicas de Narnia) a J. R. R. Tolkien (El escritor del Señor de los Anillos), no porque lo describan a él, sino como cualquier persona le puede dedicar algo a un estimado amigo:

“Tomo nota de lo que dices acerca de orientar las lecturas de tu paciente y de ocuparte
de que vea muy a menudo a su amigo materialista, pero ¿no estarás pecando de ingenuo? … Si hubiese vivido hace unos (pocos) siglos, es posible que sí: en aquella
época, los hombres todavía sabían bastante bien cuándo estaba probada una cosa, y
cuándo no lo estaba; y una vez demostrada, la creían de verdad; todavía unían el
pensamiento a la acción, y estaban dispuestos a cambiar su modo de vida como
consecuencia de una cadena de razonamientos. Pero ahora, con las revistas semanales y otras armas semejantes, hemos cambiado mucho todo eso. Tu hombre se ha
acostumbrado, desde que era un muchacho, a tener dentro de su cabeza, bailoteando
juntas, una docena de filosofías incompatibles. Ahora no piensa, ante todo, si las doctrinas son “ciertas” o “falsas”, sino “académicas” o “prácticas”, “superadas” o “actuales”, “convencionales” o “implacables”. La jerga, no la argumentación, es tu mejor aliado en la labor de mantenerle apartado de la iglesia. ¡No pierdas el tiempo tratando de hacerle creer que el materialismo es la verdad! Hazle pensar que es poderoso, o sobrio, o valiente; que es la filosofía del futuro. Eso es lo que le importa.

… El mero hecho de razonar despeja la mente del paciente, y, una vez despierta su razón, ¿quién puede prever el resultado? Incluso si una determinada línea de pensamiento se puede retorcer hasta que acabe por favorecernos, te encontrarás con que has estado reforzando en tu paciente la funesta costumbre de ocuparse de cuestiones generales y de dejar de atender exclusivamente al flujo de sus experiencias
sensoriales inmediatas. Tu trabajo consiste en fijar su atención en este flujo. Enséñale a
llamarlo “vida real” y no le dejes preguntarse qué entiende por “real”.

… No dejes de insistir acerca de la normalidad de las cosas.
Sobre todo, no intentes utilizar la ciencia (quiero decir, las ciencias de verdad) como defensa contra el Cristianismo, porque, con toda seguridad, le incitarán a pensar en realidades que no puede tocar ni ver. Se han dado casos lamentables entre los físicos modernos. Y si ha de juguetear con las ciencias, que se limite a la economía y la sociología; no le dejes alejarse de la invaluable “vida real”. Pero lo mejor es no dejarle leer libros científicos, sino darle la
sensación general de que sabe todo, y que todo lo que haya pescado, en conversaciones o lecturas es “el resultado de las últimas investigaciones”. Acuérdate de que estás ahí para embarullarle; por como habláis algunos demonios jóvenes, cualquiera creería que nuestro trabajo consiste en enseñar.”              – Cartas del diablo a su sobrino.

A través de este libro, específicamente de este primer capítulo (que de hecho cité solo una parte del mismo), C.S. Lewis hace una analogía ficticia sobre el diablo dirigiéndose a su “sobrino”. En él, Lewis describe lo que el ser humano de su tiempo ─y de la actualidad─ prefiere en esta posmoderna era, y por lo cual, se mantiene ignorante y es fácilmente engañado, y hasta burlado por el mal (el diablo) con el único propósito de que continúe en su ignorancia, en su necedad y en oscuridad.

Al citar esta palabra “ignorante” también soy consciente de lo que Albert Einstein dijo una vez: “Todos somos ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.” Sin embargo, creo firmemente, que en cuanto al propósito y único sentido de nuestra vida ─lo cual define nuestra eternidad─, no debemos permitirnos ser ignorantes.

Y ¿cómo no van a estar en oscuridad las mujeres y hombres de hoy? Si están acostumbrados a “la ley del mínimo esfuerzo”…, nada que los saque de su zona de confort de creencias, donde se sienten “a salvo”, aunque en realidad es todo lo contrario, y necesitan urgentemente ser sensatos, aceptar que no lo saben todo y cuestionarse si el sistema de creencias al cual se han “suscrito” por voluntad, es real o están siendo deliberadamente engañados por el mal, por la sociedad y hasta por ellos mismos; pero lo peor es que a veces ni siquiera se les ocurre pensar que han creído una mentira, simplemente se adaptan a lo que les han enseñado, sin nunca antes por sí mismos, cuestionarse todo y querer genuinamente conocer la verdad.

Porque Dios, nuestro Creador, es toda la sabiduría e inteligencia y ciencia, un Ser pensante que obviamente razona. Él hizo al ser humano a su imagen y semejanza, es decir, entre otras cosas, somos creación con capacidad de razonar y pensar, así que pongamos en práctica estas virtudes. No nos conformemos con cualquier “verdad a medias”, con cualquier escrito, doctrina, enseñanza, video, palabras, mensajes, información, etc., ¡No!

Finalmente, quiero compartir esta frase, también de C.S. Lewis:

“El cristianismo, si es falso, no tiene ninguna importancia, y si es cierto, tiene infinita importancia. La única cosa que no puede ser, es importante a medias.”

¿POR QUÉ Y PARA QUÉ COMUNICARME CON DIOS?

En todas las relaciones necesitamos comunicarnos. Nos comunicamos con nuestra familia, compañeros, amigos, etc., pasamos tiempo y platicamos con ellos.

El propósito para el que fuiste creado es: Tener una relación con Dios.

¿Cómo conoces y amas a una persona? Comunicándote y relacionándote con ella. ¿Cómo te comunicas y relacionas con Dios? A través de la oración y la lectura de Su Palabra (La Biblia).

A través de la muerte de Jesús, se rompió la barrera (debido al pecado) que separaba a los seres humanos de DIOS; pudiendo así, los que han puesto su confianza en Cristo, tener al Espíritu Santo habitando en ellos y acceso al Padre.

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor
Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

– Romanos 5:1-2
ORAR ES PLATICAR CON DIOS

Nuestra oración a Dios también es una plática con Él como un amigo.

No es solo pedir y alejarnos.

Es platicar con Él, acercarnos con confianza, relacionarnos con Él como de un hijo hacia Su Padre, como amigos, como cercanos, como una relación que crece día a día en confianza, conocimiento y amor.

Oramos al Creador del universo.

La oración va dirigida al Padre en el nombre de Jesús (El Hijo).

En Mateo 6:9-13, Jesús enseña cómo debemos orar. Aquí enuncia la oración modelo: El Padre Nuestro, pero esto no significa, que debamos solo recitar esa oración y ya, ¡no! Jesús nos está dando ejemplo de cómo debemos orar al Padre:

– Alabar al Padre.

– Pedirle que se haga Su voluntad. ¡No la nuestra!

– Pedirle “nuestro pan diario”, pero no solo la comida para el cuerpo, sino también la espiritual (la cuál la hayamos al leer, estudiar y meditar Su Palabra, dispuestos a actuar de
acuerdo a lo aprendido).

– Confesar y pedir perdón por nuestras ofensas, así como también nosotros debemos perdonar a los que nos ofenden.

– Que no nos deje caer en tentación y que nos libre de todo mal.

– Reconocer el poder, el reino y la gloria de Dios y alabarlo.

No se trata de repetir o recitar algo aprendido de memoria, sino de platicar con Dios como con un amigo:

Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

– Mateo 6:7 NVI

De acuerdo a su voluntad:

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.

– 1 Juan 5:14

Antes de orar también debemos revisar cómo está nuestra relación con Dios, y pedirle perdón de ser necesario.

C O N T A R A DIOS EN ORACIÓN E N O R A C I Ó N N U E S T R A S A F L I C C I O N E S:

No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

Filipenses 4:6-7 NVI

La paz no significa que no tendremos problemas, pero si podemos tener paz en medio de las circunstancias.

Cuando oramos, la perspectiva de cómo vemos las cosas, cambia. Sobre todo cuando agradecemos a Dios.

Estén siempre alegres,
oren sin cesar,
den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.

1 Tesalonicenses 5:16-18 NVI

ORAR TAMBIÉN ES MUESTRA DE FE:

Las respuestas a la oración de Dios son como señales de un semáforo: verde,
amarilla, roja.
Pero hay ocasiones en las que la respuesta no está clara, o no la vamos entender hasta tiempo después o quizá nunca, pero recuerda que Dios está al control y Él sabe lo que hace.

¡A Dios no se le escapa nada!

Nosotros podemos tener ciertos deseos y pensar que lo que queremos es bueno, pero muchas veces tenemos conceptos erróneos o distorsionados de lo que es bueno y de lo que es malo, pero lo único que es bueno y malo es lo que dice Dios.

Solo DIOS es sabio. ¡Aprendamos de Él!

Tienes que esperar y confiar en la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta:

No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

– Romanos 12:2

Ejemplo: Cuando te subes a un autobús, no compras un boleto, lo tiras y te bajas; más bien, compras el boleto, lo entregas, te sientas y confías en el conductor para llegar a tu destino.

¿POR QUÉ MURIÓ JESÚS?

La respuesta corta a esta interrogante es: Jesús tomó el lugar que nosotros merecíamos, es decir, murió por nosotros para salvarnos de la paga justa e irremediable de nuestra maldad, para que no muramos eternamente separados de Dios; y por el contrario, fuéramos reconciliados con Él y tengamos vida eterna, vida en abundancia a Su lado.

La Biblia nos habla del problema de la humanidad, es decir, que se rebeló contra su Creador y erró.

Nos dice que todos hemos pecado, que no hay un solo justo:

Así está escrito:

«No hay un solo justo, ni siquiera uno;
    no hay nadie que entienda,
    nadie que busque a Dios.
Todos se han descarriado,
    a una se han corrompido.
No hay nadie que haga lo bueno;
    ¡no hay uno solo!»

– Romanos 3:10-12

Es por ello que nadie puede ganarse la salvación por obras propias, eso quedó demostrado desde hace mucho tiempo con el pueblo Israel. El ser humano sigue siendo el mismo.

En el Antiguo Testamento se narra la necesidad de un Salvador y se profetiza sobre Él (Zacarías 9:9). Ese Salvador (que ya existía desde el principio) vino hace poco más de 2000 años:

En el principio ya existía el Verbo,
    y el Verbo estaba con Dios,
    y el Verbo era Dios.

– Juan 1:1

Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

– Juan 1:14

que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

– Lucas 2:11

La Biblia nos narra lo que es la paga del pecado, pero también cómo podemos ser libres de ella:

La realidad, la justicia y el pago

por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

– Romanos 3:23

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

– Romanos 6:23

La verdad es que todo ser humano tiene conciencia, no nos podemos engañar diciendo que nunca hemos hecho algo mal. O dime tú: ¿Nunca has mentido? ¿Nunca has visto con “malos ojos” a alguien? ¿Nunca has guardado rencor?

Lo sé, puedes decir que esas cosas “no son nada” a comparación de alguien que ha asesinado a una persona, por ejemplo, pero ¿no te das cuenta que estás ante el único Dios santo, perfecto, sin pecado, el único bueno, el Creador todopoderoso y sabio? Es decir, no hay comparación. Dios es tan santo y sublime, no puede combinarse con la maldad, es la “luz que resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla.” (Juan 1:5). Seres con maldad como nosotros (aunque sea con “una manchita” de pecado) no podríamos estar ante su presencia porque no aguantaríamos esa luz, esa santidad, y moriríamos.

Maldad es maldad, sea el pecado que haya sido, es igual. Jesús comparó el asesinato con el odio a una persona, y el adulterio con el mirar con lujuria a alguien y adulterar con nuestros pensamientos, ¿por qué? porque al fin y al cabo es lo mismo, es la malicia que hay en nuestros corazones. Por ello, también Jesús les llamó a algunos fariseos: hipócritas y sepulcros blanqueados, porque por fuera ellos “trataban” de cumplir la ley, al no matar, no robar, etc., sin embargo, Jesús, que conocía sus pensamientos y lo que hay en su corazón sabía que estaban llenos de maldad.

Nuestra conciencia nos delata diciéndonos que algo está mal, y que somos seres inteligentes con un propósito, que no fuimos creados al azar, que tenemos necesidad de recuperar lo que perdimos y para lo que fuimos creados: nuestra identidad, nuestra relación con nuestro Creador, el propósito y significado de la vida, la vida eterna.

La misericordia, el amor y el rescate

Jesús pagó por lo que nosotros merecíamos:

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

– Romanos 5:8

Jesús vino a darnos vida:

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

– Juan 3:16

Pero, ok, murió Jesús en nuestro lugar, ¿y ya con eso somos salvos? ¡No! La Biblia enseña que esa salvación se extiende a todo aquel que quiere venir a Dios, es decir, a todo aquel que reconoce su necesidad de Dios, que reconoce su condición perdida y se arrepiente de su maldad, y que pone su confianza en Jesucristo. Como consecuencia de ello, su mente se renueva, y ya no busca hacer el mal sino el bien (la voluntad de Dios).

Vino a lo que era suyo, pero los suyos no lo recibieron. Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios.

– Juan 1:11-12 NVI

No somos salvos por “nuestras buenas obras”, ¡no! es por fe en Jesucristo. Y estando en Jesucristo, Dios nos prepara para buenas obras, es decir, que las obras buenas que podamos hacer, no son por nuestros méritos, sino porque Dios nos prepara para ello:

Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Diosno por obras, para que nadie se jacte. Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.

– Efesios 2:8-10 NVI

Finalmente, Jesús resucitó, porque de no haberlo hecho, no hubiera vencido al poder del pecado.

Jesús venció a la muerte y este es el Evangelio que predicamos:

Ahora, hermanos, quiero recordarles el evangelio que les prediqué, el mismo que recibieron y en el cual se mantienen firmes.
Mediante este evangelio son salvos, si se aferran a la palabra que les prediqué. De otro modo, habrán creído en vano.
Porque ante todo les transmití a ustedes lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras, que fue sepultado, que resucitó al tercer día
según las Escrituras, y que se apareció a Cefas, y luego a los doce.

– 1 Corintios 15:1-5 NVI

El cristianismo, si es falso, carece de importancia, si es verdadero, es de infinita importancia. La única cosa que no puede ser, es importante a medias.

– C.S Lewis

¿DE QUÉ ME HABLA LA BIBLIA?

LA BIBLIA (PARTE4)

La Biblia está llena de práctica sabiduría y principios como: amar y perdonar a otros, consejos para una vida sana, el trabajo, educar a los hijos, cuidar a familiares ancianos, y mucho más; nos da pautas para la vida.

Dios nos ha dado orientaciones para vivir porque nos ama y quiere lo mejor para nosotros. La verdadera libertad proviene de saber que Dios está al control de todo.

Lámpara es a mis pies tu palabra,
    Y lumbrera a mi camino.

– Salmos 119:105

La Biblia ha sido descrita como una carta de amor de Dios hacia la humanidad.

El Nuevo Testamento habla de Jesús, y el Antiguo Testamento también lo hace,
pues cuando comienzas a estudiar cada uno de los libros de la Biblia te das cuenta
de que también se trata de una persona (de Jesús).

¿Y cómo sabemos sobre Jesús? A través de la Biblia.

Jesús dijo:


Escudriñad (estudiar) las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;

– Juan 5:39

El propósito de la Biblia no es solo estudiarla por sí misma, su propósito es dirigirnos a una relación con Jesucristo.

La mejor forma de invertir en esta relación de escuchar a Dios y de conocer a Jesús, es leyendo la Biblia.

Otro propósito de la lectura de la BIBLIA, además de conocer a Dios, su obra y su amor por nosotros, es que adquiramos sabiduría de lo alto, maduremos y que nuestro Carácter se parezca cada vez más al de jesús.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

– 2 Timoteo 3:16‭-‬17

La Biblia también nos habla de la rebelión y el pecado de la humanidad contra Dios, así como del sacrificio de Jesús (quien tomó el lugar que nosotros merecíamos) para salvarnos de la paga del pecado.

Y por ello, la necesidad de un Salvador, y del arrepentimiento y la fe que todo ser humano requiere.

Pero esto lo veremos en otro post. 😉

DIOS SE REVELA A NOSOTROS A TRAVÉS DE SU PALABRA

BIBLIA (PARTE 2)

La principal forma en que Dios se comunica con nosotros es a través de la Biblia, la Palabra de Dios es su revelación.

Algunas personas se preguntan por qué Dios no se muestra a la humanidad, pero sí lo hace. Para empezar, Dios se ha revelado a través de la creación, el salmista dice: “los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento proclama la obra de sus manos” (Salmos 19:1), un ajuste tan preciso del universo solo pudo haber sido hecho por una mente inteligente = Dios. El simple hecho de existir nos señala a un creador, no podemos decir que “nos creamos de la nada” o que “la nada creó a la nada”.

El hecho de que hemos sido creados con esa añoranza de querer algo más en la vida, es la añoranza de un “vacío” que solo podemos llenar con Dios a través de Jesucristo.

Dios también se ha revelado a la humanidad de otras maneras:

· Lo hizo en el Antiguo Testamento cuando les habló a través de algunos hombres y profetas.

· Lo hizo hace poco más de 2000 años cuando a través del Hijo vino a este mundo, habitó entre nosotros y les enseñaba y mostraba su amor a las personas de ese tiempo y en el lugar donde habitó.

· Y actualmente lo hace a través de lo que ya quedó escrito: La Biblia = Su Palabra.

LA BIBLIA ES INSPIRADA POR DIOS

LA BIBLIA (PARTE 1)


Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,

– 2 Timoteo 3:16

La traducción literal de la palabra griega “inspirada” es: “exhalada”. La Biblia es exhalada por Dios.

La Biblia fue escrita en un periodo de 1600 años, por al menos 40 autores: reyes, eruditos, pescadores, personas pobres, filósofos, poetas estadistas, historiadores, profesores, profetas, médicos; escribieron diferentes tipos de literatura como Historia, Poesía, Profecía y epístolas (cartas).

La Biblia es 100% el trabajo de seres humanos, pero también es 100% inspirada por Dios.

Ejemplo:
Un arquitecto planea la construcción de un gran edificio y dirige a las personas que lo
construirán, es decir, el arquitecto no participa en la construcción física del edificio, pero él fue quien diseñó esa construcción y quien la dirige y les dice a los constructores cómo deben hacerla. En la construcción trabajaron varios tipos de personas: albañiles, carpinteros, mamposteros, cristalero, techador, alicatador, ingenieros, urbanistas, obreros, etc.; sin embargo, el diseño, su forma, y su utilidad fue inspirada por el arquitecto.

Si has leído el Antiguo Testamento, sabes que se narran acontecimientos difíciles de
entender, sin embargo, esto se puede resolver entendiendo el tipo de literatura que estás leyendo y el contexto en el que fue escrita, y Jesús es la clave para interpretar lo que leemos.

Jesús es amor, es la revelación suprema de Dios. Si queremos saber cómo es Dios, Él es como Jesús.

En la Biblia se hayan géneros literarios como: historia, narrativa, poesía, profecía.
Así mismo, los diferentes hombres que la escribieron vivieron en varios diferentes países, culturas y periodos de tiempo. Por ello es importante el contexto.

Ejemplo: No es el mismo tiempo, espacio y cultura en el que vivió Moisés que en el que
vivió Pablo.

CIENCIA Y FE

BIBLIA (PARTE 3)

Existe la idea generalizada entre la gente de que la ciencia y Dios no se mezclan, y
es curioso, porque si hablamos del desarrollo de la ciencia en los siglos XVI y XVII todos sus pioneros creían en Dios, de hecho eran cristianos ─Galileo, Kepler, Isaac Newton, etc.─

“Estamos pensando los pensamientos de Dios” .

─ Keppler

La ciencia es la exploración de la forma en que Dios se ha revelado a través de la
creación.

La Teología es la exploración de cómo Dios se ha revelado así mismo en Jesús y en la Biblia.

Entonces, no debería haber conflicto entre la ciencia y la fe.

No se pensaba que Dios obstruía la ciencia, sino que era el motor que la impulsaba, pues ellos creían en un Creador, un Espíritu racional detrás del universo, pensaban que la ciencia era digna de estudiar.

Los cielos cuentan la gloria de Dios,
Y el firmamento anuncia la obra de sus manos

– Salmos 19:1

Como cristianos estudiamos la revelación de Dios en el mundo natural y en las Escrituras con la mente que Dios nos ha otorgado.

Jesús creyó e hizo ver que la Escritura del Antiguo Testamento fue inspirada por Dios. Para Él, lo que la Escritura decía, Dios lo decía, así es como pensamos los cristianos ─La Biblia es inspirada por Dios─.

Porque Jehová da la sabiduría,
Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.

– Proverbios 2:6

HASTA QUE APRENDÍ A CONFIAR

Hasta que aprendí a confiar
Entonces aprendí a orar;
Y no aprendí a confiar plenamente
Hasta que aparecieron las penas en mi camino.

Hasta que sentí mi debilidad
Entonces conocí Su fuerza;
Ni soñé hasta que fui herido,
Y supe que Él podría ayudarme.

Quien bebe más profundo de la tristeza,
Bebe lo más profundo también de la gracia;
Él envía la tormenta para que Él mismo
Pueda ser nuestro refugio.

Su corazón, que busca nuestro mayor bien,
Conoce bien cuando las cosas están mal;
No anhelaríamos el cielo
Si la tierra solo fuera felicidad.

– William Coltman

GLORIA AL REY

Se acerca la “Pascua”, o lo que comúnmente llamamos “Semana Santa”, y meditando en ello me recordó la historia y el plan perfecto de un Creador: Dios.

El sacrificio de Jesús para salvar a la humanidad, marca la división de la Historia Universal. Su muerte, pero sobre todo su resurrección es lo que suele “celebrarse” estos días.

La importancia de reconocer, alabar y glorificar a cada momento y en todo a este Salvador, quién además de ser nuestro Dios, también es nuestro Rey, va más allá de lo finito.

Hoy quiero contarte una narración por parte de Lucas (un médico e historiador del siglo I):

Dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalén.

Y aconteció que llegando cerca de Betfagé y de Betania, al monte que se llama de los Olivos, envió dos de sus discípulos,

diciendo: Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado jamás; desatadlo, y traedlo.

Y si alguien os preguntare: ¿Por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo necesita.

Fueron los que habían sido enviados, y hallaron como les dijo.

Y cuando desataban el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino?

Ellos dijeron: Porque el Señor lo necesita.

Y lo trajeron a Jesús; y habiendo echado sus mantos sobre el pollino, subieron a Jesús encima.

Y a su paso tendían sus mantos por el camino.

Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto,

diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!            

– Lucas 19:28-38 RVR1960

En este pasaje bíblico podemos apreciar uno de los atributos de Dios: “Su omnisciencia” (es decir, que lo sabe todo), cuando Jesús les pide a sus discípulos que vayan a la aldea de enfrente por un pollino, describiéndoles dónde está y qué contestar en caso de que los dueños del burrito les pregunten a dónde lo llevan.

También podemos reconocer a Jesús como Dios al cumplirse la profecía narrada en Zacarías 9:9, cuando le declara al pueblo Israel que Su Rey justo, Salvador y humilde, viene hacia ellos montado en un pollino.

Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.

– Zacarías 9:9 RVR1960

Lo que más me sorprende de la narración de Lucas en este pasaje, es a la gente alabando y glorificando a Jesús como Su Rey. ¡Gloria a Dios!

Además de reconocer, glorificar y alabar con nuestras palabras a nuestro Dios, la mejor adoración y muestra de amor que podemos ofrecerle es nuestra obediencia:

El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra morada en él.                      

– Juan 14:23 NVI

Lo que pido de ustedes es amor y no sacrificios, conocimiento de Dios y no holocaustos.    

– Oseas 6:6 NVI

FE

Según el diccionario de la Real Academia Española la palabra “Fe” proviene del latín “fides”. Algunas de las siguientes definiciones que describe son las siguientes:

1.- f. Conjunto de creencias de una religión.

2.- f. Confianza, buen concepto que se tiene de alguien o de algo. Ejemplo: “Tener fe en el médico”.

3.- f. Seguridad, aseveración de que algo es cierto.

Si te das cuenta, en cada uno de estos tres significados hay una palabra clave:

Creencia

Confianza

Seguridad

Resumiendo, y de acuerdo a nuestras experiencias personales, podríamos decir que fe es: “la creencia, confianza y seguridad de que algo o alguien existe, o de que algo sucede o va a pasar ya sea que lo veamos o no, sea que lo experimentemos o no”.

A diario actuamos por fe, por ejemplo: cuando nos levantamos y damos por hecho que el sol ya esta iluminando o iluminará pronto la parte del planeta donde nos ubicamos; cuando nos sentamos en una silla, sin pararnos a pensar si soportará nuestro peso y no nos caeremos; cuando decidimos creer y confiar que nuestros padres nos aman o que nuestra pareja [novio (a) o esposo (a)] nos será fiel y nos ama; cuando decidimos subirnos a un carro confiando que el conductor sabe manejar; cuando creemos las promesas de alguien; o cuando decidimos creer en algo que no vemos pero que simplemente existe y confiaremos; etc.

Así podríamos citar muchos más ejemplos de fe, sin embargo, hoy te quiero contar sobre lo que es una fe que nos da completa libertad, una fe salvífica, la fe que tengo yo y muchas personas más en el mundo, la fe de la existencia de un Creador y Dios.

Fe en Dios es creer, confiar y tener la seguridad de su existencia, pero también es tener una relación personal con Él, pero ¿Cómo logras tener confianza en alguien? Seguramente no tienes confianza en alguien que acabas de conocer, o quizá si, pero solo en algunas cosas, pero no del todo, pues mantienes tus reservas. La confianza en alguien se adquiere conforme pasas tiempo con esa persona, conversan y crece su relación, ¿estás de acuerdo? Pues así pasa con Dios.

¿Pero cómo conoces a Dios, aprendes de él, conversas y pasas tiempo con él?

Bueno, pues Dios, a través de Su Espíritu Santo, inspiró a varios hombres de distintos lugares, cultura y épocas, para que escribieran una serie de libros, que más tarde, varios eruditos cristianos, al examinar dichas escrituras, y también guiados por el Espíritu Santo, unificaron los libros para convertirse en lo que ahora conocemos como “Biblia”.

La Biblia es la Palabra de Dios, y a través de su lectura, estudio y meditación podemos conocer a Dios y aprender de Él.

¿Y tú cómo le hablas a Dios? Bueno, pues existe algo que se llama: “Oración”. Podemos hablarle y contarle algo a Dios a través de la oración.

Fe salvífica es reconocer que hay un solo Dios, y que ese Dios se manifestó en la persona de Jesucristo (El Hijo) y vino a este mundo, habitó entre nosotros, murió en nuestro lugar para pagar el castigo que nosotros merecíamos por nuestros pecados, y resucitó al tercer día para reconciliar con Dios a todo aquel que cree y pone su confianza en Jesucristo.

Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito, para que
todo aquel que en él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna.

– Juan 3:16 RVR1960

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;

– Romanos 5:1 RVR1960

Fe es una nueva vida. Una relación con Jesucristo, no una religión.

La relación de Dios con sus hijos es tal cual la de un padre con su hijo. Y aun mejor porque Dios es un Padre perfecto.

Ejemplo:
Cuando alguien se casa, puede mostrarte la prueba a través de un documento,
además de los hechos que evidencian su matrimonio y el amor.

La relación de una persona con Dios se evidencia en las promesas de Dios que están en la Biblia, y un punto en la historia que declara el momento crucial en que se cumple que esa persona llega a ser hijo (a) de Dios.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

– Juan 1:12

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

– 2 Corintios 5:17

Mira lo que Pablo les dijo a los creyentes de la Iglesia de Éfeso:

Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.

– Efesios 2:8-9 NVI
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